EL PRIMER AÑO EN LA ESCUELA. COMPRENSIÓN Y ACTITUD POSITIVA

10/09/2018
Marga Ramirez. Educadora social - Inteligencia emocional en la infancia. Esp.pedagogía infantil

Comienza para ellos una etapa en la que todo será nuevo: el centro escolar, los amigos, nuevas rutinas y horarios, sus profesores, actividades extraescolares, ir al cole en autobús, comedor…

 

 

Comenzar el colegio a los tres años es un cambio que afectará tanto al niño como a los padres. Aunque antes haya ido a la guardería o en otros ambientes con niños, es una situación y lugar nuevo donde nunca antes han estado.

Comienza para ellos una etapa en la que todo será nuevo: el centro escolar, los amigos, nuevas rutinas y horarios, los profesores, las actividades extraescolares, ir en autobús a la escuela, el comedor… Todos los cambios generan en los niños miedo a lo desconocido, aunque en algunos niños les generará menos miedo que a otros, depende del carácter del niño. Es una nueva etapa donde debemos entenderlos y no menospreciar sus sentimientos y angustias si éstos lloran. Es habitual que los padres escuchen experiencias de otros padres que les cuentan que cuando ellos están ausentes cambian de actitud y dejan de llorar atribuyéndolo a que el niño exagera sus sentimientos para condicionarlos. Quizás algunos niños consiguen entender que no vale la pena llorar porqué los padres igualmente se han ido, pero la tristeza que sienten es evidente. El niño que llora es porqué está triste. Se han hecho muy populares comentarios de padres que dicen que sus hijos hacen teatro y exageran sus sentimientos cuando están delante de los padres y cuando se van éstos están súper felices. Es evidente que no están haciendo teatro, són personas que están aprendiendo a gestionar situaciones nuevas. Hemos de aceptar que es una etapa que nuestros hijos sentirán emociones de tristeza aunque no nos guste aceptarlo. Lo extraño es que llorasen y no sintieran nada como algunos padres prefieren pensar.

De hecho es fácil ponernos en su lugar ya que es un sentimiento que también experimentamos los adultos, los cambios siempre nos cuestan cuando tenemos que abandonar nuestra zona de confort.  La única diferencia es que nosotros tenemos más herramientas y habilidades emocionales que ellos. Sabemos manejar mejor estos sentimientos en cambio ellos están aprendiendo a hacerlo.

Al igual que en el caso de los adultos, la mejor manera de ayudarles a adaptarse a los cambios es hacerlo poco a poco, con un período de adaptación. Sabemos bien que el horario suele ser difícil de compaginar con la jornada laboral de los padres, pero nuestros hijos son únicos y la situación prioriza a cualquier otra situación laboral. Es la forma más adecuada de que nuestros hijos vayan familiarizándose con todo el nuevo entorno.

 

El momento de la separación. En los primeros días de colegio, el malestar que sienten al separarse de sus padres y la despedida es difícil tanto para los niños como para los padres y madres. Se ha de intentar que sea lo más breve y tranquilo posible. Transmitirles mucho cariño y, decirles que es una separación temporal. Despedirse sin dramas y de manera positiva. No engañarlos ni irse cuando no te vean. Lo único que consiguiéremos es que se sientan abandonados. Se les ha de explicar la situación como un cambio beneficioso para ellos, explicarles que podrán jugar y pasarlo muy bien, que después vendremos a recogerlos y nos podrán explicar todo lo que han hecho.

 

Actitud positiva de los padres

La actitud de los padres es muy importante para ayudar a que sus hijos lleven lo mejor posible este cambio. Se ha de hablar con ellos e intentar normalizar dicha situación planteándola como algo necesario y divertido para ellos. Para conseguirlo háblales siempre en positivo sobre lo bien que lo pasarán jugando con otros niños, y sobre todas las cosas nuevas que aprenderán. El juego simbólico es una herramienta que funciona muy bien. A mi personalmente me funcionó. A finales de verano me inventaba con mi hijo de tres años historias con muñecos, jugando a que iban a la escuela y se separaban de sus padres, se lo pasaban muy bien y después regresaban a buscarles felices.

 

Rutinas diarias para facilitar el cambio hacia escuela

  • Implicarles en los preparativos para el inicio de la escuela de manera positiva. Escoger su mochila, acompañar en la compra del material escolar, así como su bata, ropa...
  • También les gusta sentirse mayores. Transmitirles la idea de que ahora son un poquito más mayores pero sin crear grandes expectativas de lo que se espera de ellos, para que no se agobien, tratando la situación de la manera más natural posible.
  • Unos días antes de que empiece la escuela podemos modificar horarios de la hora del baño y la de irse a dormir. Adaptar los horarios a los que tendrá cuando comience la escuela. De este modo se irán a la cama más temprano y no notaran tanto el cambio de horario.
  • Aprovechar las jornadas de puertas abiertas que muchos centros organizan antes de que comiencen las clases para visitar la escuela con ellos. Familiarizarse con la nueva escuela hará que el primer día sea mucho menos traumático.
  • También es muy positivo preparar el día antes su ropa y su mochila para ir al cole sin prisas. Si tenemos prisa de buena mañana, antes de ir a la escuela, convertiremos la situación en una actividad estresante.

 

Marga Ramirez

Educadora social - Inteligencia emocional en la infancia. Especialidad pedagogía infantil

MARsiuLL. educación y crianza respetuosa