LA AYUDA EFICAZ QUE NECESITAN NUESTROS HIJOS

19/10/2017
Marga Ramirez. Educadora social - Inteligencia emocional en la infancia. Esp.pedagogía infantil

Ser padre no es una tarea fácil, en esta entrada queremos mostrar, desde la amplia perspectiva de la naturaleza, como podemos ayudar a nuestros hijos a estar preparados para vivir su aventura con armonía y felicidad.

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Ser padre no es tarea fácil, se siente una alegría indescriptible cuando nacen. Deseas ayudarlos para que estén preparados y entusiasmados para vivir su aventura con armonía y felicidad.

Los padres escuchan muchas opiniones sobre como educar a los hijos, suelen ser frases sin ninguna base científica como por ejemplo estas:

-Los bebés y niños tienen que dormir de un tirón. Tienes que enseñarle a dormir.

-A los bebés se les ha de dejar llorar. Les va bien para ensanchar los pulmones.

-Coger en brazos al bebé a menudo es malcriarlo, están mejor en su cunita solos.

-Si el bebé/niño llora te está tomando el pelo, saben hacer chantaje emocional. No les pasa nada!

Siguiendo estos tópicos no se puede ayudar a los hijos a sacar lo mejor de si mismo, ni a ser quien son. Éstos métodos y frases populares no respetan las necesidades reales de los niños.

La tendencia común es pensar que los bebés nacen con la necesidad de ser moldeados, que tienen conductas caprichosas, manipuladoras, que a menudo toman el pelo a los padres y que saben hacer chantaje emocional…Uf!, ¿qué horror no? No nos extrañe que muchos padres que crean estos tópicos, a menudo entren en conflicto con sus hijos,  avisándolos continuamente de lo mal que hacen las cosas.

Por más duras que parezcan estas palabras resumirían muchas frases, comentarios y opiniones que se dicen cuando acabas de ser padre. Tenemos dos opciones: posicionarnos y actuar tal como dice la sabiduría popular (basada en etiquetas, frases populares y otros tópicos de la antigua escuela) o plantearnos como queremos tratar a nuestros hijos.

 

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A menudo, se dice como han de ser los niños para que tengan un buen comportamiento. También podemos decir, como han de ser los padres para que los niños aprendan conductas positivas.

Los padres han de ser:

  • Desinteresados
  • Generosos
  • Sentir un amor incondicional hacia sus hijos
  • Saber perdonar
  • Valientes
  • Pacientes
  • Saber tratar con respeto
  • Respetar las variaciones que experimenta la personalidad del niño,.no utilizar etiquetas.
  • Diplomáticos
  • Sinceros
  • Sociales
  • Comprensivos

Son valores que resumen los valores que les pedimos a nuestros hijos desde que nacen. Por lo tanto nuestro ejemplo será el mayor instrumento para su educación.

La naturaleza nos hace así

Nuestro hijo, nace como ser completo, con sus puntos fuertes y débiles, con sus talentos y gustos, dispuestos a vivir en un mundo nuevo.

El niño desde que nace obedece a la naturaleza. Todo lo que haga será producto de su instinto y el cumplimiento de las leyes de la naturaleza. Todas las imposiciones y normas a favor de nuestros intereses irán en contra de su instinto. No nos extrañe que cuando le obliguemos a hacer una determinada acción en función a nuestros intereses, el niño tenga una rabieta o desobedezca. Nosotros diremos que es desobediente y él dirá que es injusto. Los límites han de existir, ya que nuestro hijo no entiende de peligros y de la complejidad que le rodea, pero siempre serán límites desde el respeto a su persona y de sentido común.

El cerebro desde que nacemos se va formando, los bebés y niños van adquiriendo habilidades y descubriendo herramientas que le ayudan a desenvolverse cada vez de manera más autónoma. Por lo tanto, están en continuo cambio, a medida que vayan madurando ciertas zonas del cerebro, podrán hacer frente a situaciones que antes no sabían gestionar de otro modo, que con el llanto y la rabieta. Muchos adultos se hacen expectativas sobre como ha de ser la actitud y comportamiento del niño en situaciones concretas, y su exigencia y poca paciencia entorpece el aprendizaje que se està llevando a cabo de manera natural.

El llanto y la rabieta son necesarios. Hasta que no adquieran nuevas herramientas de gestión de sus emociones, los bebés y niños han de expresar sus frustraciones y sentimientos. La manera más natural de hacer frente a las rabietas, como padres o tutores es guiarlo y ayudarlo, y así poco a poco vayan adquiriendo habilidades en función de su madurez. Nada de reproches y enfados solo se empeoran las cosas.

El niño aportará en cada momento su opinión y se expresará libremente como hacen las personas adultas, aunque ahora sea pequeño, llegará un día que será también un adulto, y por supuesto habrá practicado antes, ya que uno no se hace adulto de la noche a la mañana.

¿Que haremos los padres?

Los padres los guiaremos y acompañaremos en su aventura. El protagonista de su vida es él. Nosotros le ayudaremos de manera eficaz para que vea cuales son sus virtudes y talentos, para que sepa quien es y pueda vivir en armonía y felicidad. Si conseguimos darle la llave para que ponga en marcha sus potenciales, su vida será más placentera.

Tenemos que respetar y entender el enorme reto que supone para un niño el descubrimiento de todo lo que le rodea. Eduquemos de manera consciente, eduquemos con el objetivo de querer ayudarlo a construirse a si mismo, a ser el que ya es, un ser increíble y único.

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La empatía hacia los hijos es muy importante. Ponerse en el lugar de ellos en cada situación hará que tomemos decisiones correctas. Se les ha de enseñar que hay límites y rutinas que les favorecen, pero estas tienen que ser coherentes y de sentido común, si nos ponemos continuamente en el lugar de los hijos nos será más fácil tomar decisiones justas. De lo contrario, hay peligro de que estas rutinas y pautas puedan desequilibrar el modo en que su naturaleza demanda. Por ejemplo, “Tengo que acostumbrar a dormir a mi hijo solo, por eso le dejo llorar, es por su bien”, como si el bebé fuera una máquina que hay que programarla sin tener en cuenta los factores emocionales, cognitivos y estructurales del funcionamiento del cerebro en estas etapas de la vida.

Por lo tanto, se ha de educar sabiendo como funciona el cerebro del bebé, que se espera de él en cada etapa y qué necesidades reales tiene.  Así podremos satisfacer sus necesidades de la manera más acertada.

Hay maneras de educar a los niños que se han popularizado tanto que se consideran "normales" cuando no lo son y hacerlo diferente sería lo "anormal".

No se trata de seguir una teoría de manera estricta para criar a los hijos, se trata de saber como son y que necesitan, sabiendo estas premisas, haz lo que se necesita en cada momento y disfruta a tu hijo dia a dia.

 

Fuentes:

Pédagogie scientifique, Desclée de Brouwer, 2007

El cerebro infantil , la gran oportunidad. José Antonio Marina

El vinculo afectivo, Barcelona. Paidós. 1997

El niño el secreto de la infancia, Araluce, 1968

 

Marga Ramirez

Educadora social - Inteligencia emocional en la infancia. Especialidad pedagogía infantil

MARsiuLL. educación y crianza respetuosa

 

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